Enfermedades crónicas, ¿pueden afectar el embarazo?

Enfermedades crónicas, ¿pueden afectar el embarazo?

Las enfermedades crónicas tienen un gran impacto en la salud materna y el embarazo. Considerando que un embarazo saludable empieza antes de la concepción, a través de la nutrición y los hábitos de vida, tratar enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, cáncer y obesidad (entre otras) es vital. Según la Organización de las Naciones Unidas, las tasas de mortalidad materna han descendido a nivel mundial, pero el riesgo por condiciones médicas preexistentes aún es elevado..

Diversos estudios afirman que, entre las mujeres en edad reproductiva (15 a 44 años, según la OMS), las enfermedades crónicas más comunes son la depresión crónica, la hipertensión y la diabetes. Esto es un desafío que intentamos combatir como profesionales en reproducción asistida y como clínica de fertilidad.

Si bien no podemos afirmar por completo las causas de las enfermedades crónicas, sabemos que la genética, la nutrición, la inactividad física y la insuficiente cultura de medicina preventiva tienen algo que ver. Para nosotros, controlar las enfermedades crónicas es fundamental para asegurar un embarazo saludable. Por ejemplo, los cambios hormonales y metabólicos son parte del desarrollo de la placenta y el feto, cuyo crecimiento está relacionado con afecciones que van desde la diabetes hasta la hipertensión. Con el objetivo de identificar condiciones anormales o factores de riesgo, se han creado especialidades como la Medicina Materno Fetal, la cual permite mantener saludable a la paciente mientras se desarrolla el bebé.

¿Cómo afectan las enfermedades crónicas al embarazo?

Esto depende de la condición específica de cada paciente, el alcance de la enfermedad y cómo se maneja, antes y durante el embarazo. Por ejemplo:

 

Hipertensión

Una mujer con hipertensión arterial leve puede llevar un embarazo sin efectos negativos. Por otra parte, una paciente con hipertensión no controlada o severa tiene un riesgo, considerablemente mayor, de sufrir complicaciones como la pre-eclampsia (presión sanguínea elevada), desprendimiento de placenta, diabetes gestacional o parto prematuro. En la clínica de fertilidad, hacemos análisis regulares para detectar los síntomas de la pre-eclampsia y monitoreamos el desarrollo del feto cuidadosamente.

 

Diabetes 

Si una paciente tiene diabetes, el momento ideal para controlar su nivel de glucosa es antes de planear un embarazo natural o un tratamiento de reproducción asistida. Si la diabetes está bien controlada, no afrontará complicaciones. Para prevenir cualquier dificultad, en las consultas de Medicina Materno Fetal intentamos prevenir riesgos como los defectos congénitos, el parto prematuro o el aborto espontáneo.

 

Obesidad

Aunque muchas personas con sobrepeso pueden tener embarazos saludables, la obesidad aumenta el riesgo de problemas como el aborto espontáneo o la macrosomía (que el bebé sea más grande de los normal). En México, 32.1% de los adultos padecen obesidad, por lo que es extremadamente importante tratar la enfermedad. No sólo porque afecta al embarazo, sino porque incrementa las posibilidades de desarrollar cardiopatías o enfermedades cerebrovasculares.

 

Depresión

A veces, los síntomas de la depresión pueden confundirse con los cambios emocionales y hormonales del embarazo. Entre los signos comunes de la depresión se encuentran la tristeza y ansiedad, la dificultad para concentrarse y dormir poco. Su principal riesgo es que puede conducir a una nutrición deficiente o comportamientos que afectan al estado de ánimo de la madre.

 

Salud más allá del embarazo

Las enfermedades crónicas –desarrolladas antes o durante el embarazo– pueden influir en la salud de la mujer más allá del periodo gestacional. En este aspecto, la Medicina Materno Fetal permite diagnosticar y tratar posibles complicaciones en las pacientes y en los bebés. Su objetivo principal es realizar un cambio positivo en la salud y estilo de vida de las futuras mamás. Algunas enfermedades crónicas, como la diabetes, pueden desanimar a las personas a tener un bebé, pero es importante destacar que sí puede lograrse un embarazo saludable gracias a los tratamientos médicos. En algunos casos, sólo se necesitan pequeños cambios como mejorar la nutrición, aumentar el ejercicio o reducir el estrés.