Historia de la AMMR

Hay antecedentes de preocupaciones aisladas sobre la esterilidad desde principios del siglo XX, pero al crecimiento de la ginecología moderna, durante el 1er Congreso de la especialidad se consolidaron las inquietudes que culminaron el 20 de mayo de 1949. Con la fundación de la “Asociación Mexicana para el Estudio de la Esterilidad” con la participación de 31 socios que incluían ginecólogos, urólogos, radiólogos, laboratoristas, endocrinólogos, patólogos y veterinarios. Desde la primera, presidida por el Dr. Alfonso Alvarez Bravo hasta la fecha se han sucedido 57 Mesas Directivas y actualmente cuenta con 580 miembros.

Las sesiones iniciales eran cada tres meses, los sábados por la tarde de 4 a 8 pero frecuentemente se prolongaban por las acaloradas y vehementes discusiones de los trabajos presentados, que eran analizados con gran interés por los presentes. Ulteriormente se hicieron mensuales en los distintos hospitales del Distrito Federal donde había grupos de trabajo interesados en los temas de esterilidad y reproducción. Reuniones anuales, cursos, seminarios, simposios y sesiones sabatinas han ido complementando las labores de difusión y enseñanza, organizados por las dinámicas mesas directivas que se han venido sucediendo.

En el año de 1950 apareció el primer número de la Revista “Estudios sobre Esterilidad” que se publicó casi  simultáneamente con “Fertility and Sterility” y se publicó trimestralmente bajo la dirección editorial sucesiva de los Dres. Alfonso Alvarez Bravo, Enrique Gutiérrez Murillo, Luis Manuel López Santibáñez, Juan Rodríguez Argüelles, Jesús Sánchez Contreras y José Antonio Aguilar Guerrero. Tuvo que suspenderse a los 20 años, básicamente por problemas financieros, pero en ella se plasmaron las bases de la esterilología mexicana, entre otros puntos, los lineamientos básicos del estudio de la pareja estéril, haciendo desaparecer el peyorativo concepto de “mujer estéril” y el consenso sobre cómo hacer e interpretar los estudios de laboratorio sobre estos problemas. Fueron los trabajos  de una pléyade extensa de clínicos, radiólogos y laboratoristas, los que lograron esta consolidación; citados en forma muy sucinta, resaltan los nombres de Alfonso Alvarez Bravo, Carlos Daniel Guerrero, Alfredo López de Nava, José Pedro Arzac, Manuel Mateos Fournier, Jesús Kumate, Eduardo Castro, Jesús Alvarez Ierena, Francisco Valdés LaVallina, Tomás de Erice, Luis Rodríguez Villa, Luis Morales Bolaños, Francisco Durazo, Mario González Ramos, etc. Posteriormente se publicaron anuarios con las memorias o resúmenes de las reuniones y, finalmente desaparecieron éstas también.

Por encargo de la Mesa Directiva que presidió el Dr. Jorge Kunhardt se publicó en  1999, bajo la dirección del Dr. Efraín Vázquez el libro “Medicina Reproductiva” que contiene capítulos inicialmente escritos por los expresidentes de la Sociedad, cada cual sobre su particular experiencia y orientación profesional. Agotada la primera edición, se hizo una segunda en 2003, con actualizaciones y participación de un número mayor de colaboradores, que resumen las ideas actuales  filtradas por los expertos en cada sector. Independientemente de la Asociación, A. Zárate, E. Pérez Peña y A. Ayala han publicado excelentes libros sobre esterilidad y reproducción humanas.

Entre 1950 y 1970, la inventiva de los socios fue prolífica y se publicaron una gran variedad de técnicas para la miomectomía con C.D.Guerrero o M. Urrutia, la traqueloplastía con Gutiérrez Murillo y Rovalo, la histeroplastía en las malformaciones congénitas con Mateos Fournier o Alvarez Bravo,  la cirugía tubaria con ingeniosas técnicas traídas del extranjero y muchas personales de Alvarez Bravo, López de Nava (Quien incluso hizo un intento de auto transplante del apéndice ileocecal para sustituir la trompa derecha) y sus técnicas de reimplantación tubocornual con diversas prótesis de los materiales plásticos entonces disponibles. Ingeniosas todas, de pobres resultados reales y al final fueron abandonadas casi por completo. No menos ingenio ni mejores resultados lograron los urólogos como E. Castro, J. Longoria, J.J. Alvarez Ierena, L. Morales Bolaños, etc., con los tratamientos del factor testicular o las anastomosis y reimplantes de los conductos deferentes o el epidídimo.

Conocidos por los estudios de los endocrinólogos los mecanismos de la ovulación y las vías de su control, se usaron inicialmente como sustituto de las gonadotropinas las obtenidas del suero de yeguas embarazadas, con un uso muy breve, pues se producían severos choques anafilácticos. De correlaciones y extrapolaciones mal aplicadas, surgió la idea de “estimular” la hipófisis o los ovarios con dosis de radiación calculadas como bajas pero que, sobre sus pobres resultados, llegaron a producir verdaderas castraciones, por lo que fueron abandonadas.

La escala hacia los tiempos actuales se inició en los finales de los 80’s con el advenimiento de las gonadotropinas obtenidas de la orina de mujer postmenopáusica, sus purificaciones sucesivas y, finalmente, la producción de las moléculas puras por tecnología de ingeniería genética biomolecular. La facilidad de su dosificación actual, además de la incorporación de factores hipotalámicos agonistas y antagonistas de la producción endógena de las gonadotropinas han conducido a que la inducción de la ovulación sea actualmente un proceso muy bien controlado. Se incorporó, además, el uso del clomifeno bajo condiciones cada vez mejor conocidas y controladas con los trabajos de Greenblatt y muchos autores en el mundo y de Vázquez, Zárate y Canales, entre otros, en México. Ya no se depende del buen tino clínico, sino de controles precisos que han aumentado la eficacia y la seguridad de su empleo.

En la Sociedad, inicialmente fundada para combatir la esterilidad, comenzaron a ventilarse ideas sobre el control de la fertilidad y la anticoncepción a base de productos hormonales, que fueron creciendo rápidamente a partir de 1960 y se multiplicaron con los trabajos de J. Martínez Manautou, J. Giner, R. Aznar, A. Alvarado, R. Lara y otra larga lista de autores que hicieron entrar de lleno esta temática por lo que, en 1966 se cambió el nombre de la agrupación por el de “Asociación Mexicana para el Estudio de la Fertilidad y la Reproducción Humana” y en 1993 por el que ostenta actualmente de Asociación Mexicana de Medicina de la Reproducción”.

Realizada ya desde muchos años en forma individual, la esterilización quirúrgica apareció con gran auge al tenerse la disposición de laparoscopios operatorios e inventarse una gran variedad de procedimientos como la electrocoagulación, la aplicación de anillos, grapas, amputaciones parciales de las trompas por vía vaginal, etc. La histeroscopía entró también en juego con Alvarado, Quiñones, y otros que intentaron ocluir el segmento intraparietal de la trompa mediante electrocoagulación, diversos cáusticos e incluso la colocación de pequeños taponamientos de plástico con espículas que impedirían su expulsión (Chargoy). La alta incidencia de fracasos ha hecho que estos procedimientos se abandonen casi por completo. Ha tenido también auge y aceptación la sección de los conductos deferentes en el varón, con técnicas realizables como cirugía ambulatoria (Giner, Torres, Valdés LaVallina, Correu, etc.).

Paralelamente se fue desarrollando y tomando auge vertiginoso el tratamiento laparoscópico del factor tuboperitoneal y de la endometriosis, y la terapéutica histeroscópica de las sinequias, miomas submucosos, tabiques congénitos, etc. con brillantes resultados, indicciones cada vez más amplias y procedimientos cada vez más seguros.

La etapa más reciente, iniciada en el Reino Unido por Edwards y Steptoe en 1968 es la de “Reproducción asistida” que ha desplazado a muchos de los tratamientos anteriores y ha permitido superar lo que por décadas pareció insuperable, a base de inventiva, experiencia, perseverancia y control cada vez más estricto de los procedimientos, con participación de equipos multidisciplinarios que trabajan dentro de estrictas normas de ética profesional. En nuestro país iniciaron este tipo de trabajos Hernández Ayup, Santos y colaboradores en Monterrey, en México A. Alvarado y Kably Ambe, Gaviño, Gutiérrez Nájar y otros grupos como en Guadalajara Pérez Peña, en León  E. Gallardo Lozano, Gutiérrez, A. Horta en Puebla y progresivamente en otras ciudades.

Relaciones con otras asociaciones.

Dentro de nuestro país, la Asociación ha mantenido relaciones por naturaleza estrechas con las de Ginecología y Obstetricia a través de su Federación, con la de Nutrición y Endocrinología, con las Academias Nacional de Medicina y Mexicana de Cirugía. Por la afinidad de intereses y opciones de mejoría recíproca se realizaron dos de las reuniones anuales conjuntamente con la Asociación Mexicana de Endoscopia Ginecológica y Microcirugía, una de ellas durante la presidencia del Dr. Sergio Téllez y la otra con el Dr. Ernesto Castelazo Morales, que fueron fructíferas.

En las relaciones con sociedades internacionales de la especialidad es grato recordar que, en secuencia de los antecedentes señalados al comienzo, en los primeros años varios de nuestros profesores tuvieron una muy activa participación en la fundación de la “International Fertility Association” (IFA) que tuvo lugar en Rio de Janeiro el 16 de octubre de 1951, siendo B. Bernard Weinstein su  primer presidente,  Arthur Campos da Paz vicepresidente y Secretario Carlos D. Guerrero de México, habiendo asistido también el Dr. Alfonso Álvarez Bravo. El Dr. Guerrero fue el cuarto presidente de la IFA, de 1959 a 1962. En los años subsecuentes, el interés mundial por la esterilidad condujo a la formación de otras agrupaciones internacionales de carácter regional, lo cual condujo a que se rectificaran posiciones y, en lugar de  estar formada por personas, en 1968, en Tel Aviv, Israel, la IFA se transformó en la International Federation of Fertility Societies (IFFS) que incorporó a las sociedades nacionales que a esa fecha existían y en esa forma subsiste hasta la fecha.

En esta nueva perspectiva, durante el 10° Congreso Mundial de Fertilidad y Esterilidad, presidida por el Dr. Joaquín Cortés Prieto, a propuesta de los Dres. Victoriano Llaca y Roberto Nava y Sánchez, se nombró a México como miembro del Comité Ejecutivo de la Federación Mundial, lo cual fue aceptado por unanimidad y el nombramiento individual recayó en mi persona. En ese carácter participé activamente de 1980 a 1989 en las Mesas directivas que presidieron Armando Mendizábal de Argentina, William C. Andrews de Estados Unidos, Kurt Semm de Alemania y con la presencia continua ex-oficio hasta su fallecimiento de Arthur Campos da Paz, Axel Ingelman-Sundberg de Suecia, Shoichi Sakamoto de Japón y del patriarca de la fertilización “in vitro”  Patrick Steptoe del Reino Unido.   Con ese carácter y en época en que los viáticos y subsidios no existían, asistí a los congresos mundiales de la IFFS en Berlín, Dublín, Singapur y Marrakesh. De todo ello informé oportunamente a las Mesas Directivas de la “Asociación Mexicana para el Estudio de la Fertilidad y la Reproducción Humana”.

Sedes y domicilios

Al principio, la sede fue desde la fundación hasta 1961 el Hospital “Concepción Béistegui” en la calle de Regina # 8; al construirse el edificio de la Asociación Mexicana de Ginecología y Obstetricia durante la presidencia del Dr. Alfredo López de Nava, considerando que la mayoría de los miembros de la AMEE. eran también miembros de la primera, se aceptó por convenio mutuo que se mudara ésta a Baja California 311, donde estuvo hasta 2001 en que la Mesa Directiva presidida por el Dr. Roberto Cervera adquirió un inmueble en la calle de Puebla # 398. Esta sede duró sólo dos años ya que resultaba, si bien espaciosa, de difícil acceso, por lo que atinadamente fue vendido el local para comprar el que se inauguró el 24 de mayo de 2003 en el World Trade Center, siendo presidente del Dr. Sergio Téllez Velasco y que ha sido progresivamente mejorado y adaptado por sus sucesores. Durante el intervalo, la Asociación ocupó un inmueble en la calle de Manuel Gutiérrez Nájera # 18, Colonia Obrera, por gentil concesión de su propietario el Dr. Manuel Mario Matute Raffray.